jueves, 15 de noviembre de 2012

No tomen vino en el colegio!


Ese fue el grito que escuché esta mañana de un personaje muy respetado y lleno de “cordura” en el lugar donde trabajo. será que una copa de vino es motivo de un alboroto... ustedes me diran!


Había un evento gastronómico donde los estudiantes explicaban los procesos químicos de la gastronomía. Es lógico que en un evento gastronómico se exponga de todo tipo de comidas (algunas muy deliciosas) y bebidas (entre ellas vino. Y más si se está cerca de las fiestas navideñas) que la gente suele tomar y comer mientras explican la elaboración origen y otras características del producto.

En el párrafo anterior todo suena normal, ahora bien, ¿qué piensan ustedes del pequeño argumento de que “una copa de vino no se puede consumir en un colegio”?. Tal vez, si analizamos el contexto en el que se tome, puede que esa afirmación tenga fuerza, pero ¿cómo se va a castigar, gritar y hasta vulnerar la dignidad de las otras personas por tomarse una copa de vino en un evento gastronómico? Lo que se puede pensar con esto, es que muchas personas piensan que por seguir  supersticiones baratas (que carecen de un argumento claro) van a lograr tener respeto (o mejor dicho… miedo) y orden en una institución.

Ahora usted querido lector debe estarse preguntando: ¿Pero qué fue lo que pasó? ¿Por qué el profe está escribiendo acerca de tomar o no vino en un evento gastronómico?. Resulta que en uno de dichos eventos en un colegio, llamémoslo “instituto bonito”, un grupo de estudiantes llevaron 1 botella de vino (no 2 ni 3) y comida (por cierto muy sabrosa)  para compartir con las personas que atendieran a la explicación en el stand, varios maestros entraban y tomaban una copa de vino para no atorarse con lo que comían (entre esos maestros y demás personas que disfrutaron de la copa de vino estoy incluido yo); yo nunca he sido una persona que le pone morbo a las cosas y pienso que son pocas las personas que lo hacen, y en esta historia hay una persona que lo hace con un nivel, yo diría, profesional, a esta persona la llamaré Mrs. intelligent.

Las nuevas de que yo había tomado una copa de vino llegaron a oídos de la estimada persona que mencioné con anterioridad (Mrs. Intelligent), y ésta decide llamarme y llamar a una estudiante que era responsable de “semejante calamidad!!! (haberme tomado una copa de vino)”. Cuando la estudiante llegó, por cierto con muchos nervios, Mrs. Intelligent, le preguntó si ese grupo había traído vino, a lo que la estudiante respondió con un SI, no obstante, ella dijo que no se encontraba en el stand (que por cierto es verdad) cuando repartieron el “vino y el pan”. De otra parte, Mrs. intelligent Me preguntó si yo había tomado vino en ese stand, a lo que respondí con un: “Mrs. Intelligent, yo tomé de lo que estaba en el stand”. Inmediatamente ella me empiezó a gritar de una manera totalmente irrespetuosa, ella me dijo que yo ya estaba grandecito como para no saber si lo que tomé fue vino. Yo por mi parte mantuve la calma (pues no me parece sabio ponerme al nivel de una persona como ella) y respondí con un SI. Mrs intelligent reaccionó como si yo hubiera asesinado a alguien, ella reaccionó diciéndome “como pudo, si usted es un profesor!!” a lo que yo pensaba para mi “¿que le pasó a esta señora?”

Seguidamente, Mrs intelligent mandó llamar a el “responsable del acto delincuencial”, un pobre muchacho que temblaba del miedo cuando llegó al lugar de confrontación (bueno tal vez exagero un poco, el no temblaba). La señora mencionada no lo deja ni llegar cuando empieza a bombardearlo con preguntas. Luego de hacerlo confesar el “gravísimo hecho” quería que dijera cuantas personas más habían tomado del dichoso vino, a lo que el joven pero fuerte muchacho no dio respuesta, pero luego de una fuerte presión de Mrs intelligent, él tuvo que “echar al agua” a algunos compañeros. En ese momento, Mrs, delegó la tarea de regañar a los muchachos a otra persona, quien se encarga de la disciplina y por quien vinieron las nuevas del grave delito a oídos de Mrs intelligent, mientras regañaban a los pobres muchachos yo me senté en frente de Mrs y le exigí con un tono de vos muy respetuoso por qué me había faltado al respeto al gritarme, unos minutos atrás, a lo que la muy hipócrita señora contestó con un “¿yo, cuando, donde?” en ese momento solo tuve ganas de estropearle el órgano del habla a la dicha señora de una cachetada (pero mis principios me lo impidieron), entonces le recordé lo que había sucedido hacía unos minutos, en su oficina y en frente de qué personas. En ese momento ella volteó su mirada y se quedó callada por un momento, luego me dijo (sin mirarme a los ojos) que el “delito” que había pasado estaba prohibido en el manual de convivencia y que era una prohibición a los docentes. En ese momento me fui casi que corriendo por el manual para ver en qué parte dice, que en un evento gastronómico nunca se puede consumir vino, le traje el manual y leí toda la parte de prohibiciones y en ningún lugar encontré lo que ella me mencionó, entonces le exigí que me mostrara donde estaba la prohibición y aun si estuviera esta no aplicaría en el contexto que había pasado, y que además me explicara que argumento tenía ella para prohibir algo que hasta los curas de una iglesia se toman con las ostias. A lo que la muy intelligent se quedó callada y me dijo que me retirara de su presencia.

A las personas que presenciaron el “tremendo delito” quiero que les quede claro que uno nunca se puede dejar pisotear por alguien, primero está mi integridad y mi dignidad como persona, y si alguien quiere pelea, pelea se le debe dar, pero con ideologías y argumentos… nunca perdamos la cordura